Como podemos observar a simple vista, el cuerpo de los Agapornis está diseñado principalmente para volar, eso es evidente, pero detengámonos un momento, y pensemos en su anatomía para comprender cómo ayuda ésta a tal fin.
Los huesos, a su vez, están conectados con el aparato respiratorio a través de los sacos aéreos insertos en éstos, que son bolsas que se proyectan a partir de los dos pulmones, permitiendo todo esto una mayor oxigenación de la sangre y más ligereza al cuerpo, algo muy importante para facilitar el vuelo.
La sangre es bombeada por el corazón, compuesto de dos aurículas y dos ventrículos, a todo el cuerpo a través de venas y arterias, formando un sofisticado sistema circulatorio.
La transformación de los alimentos para que puedan ser absorbidos y utilizados por las células del cuerpo de las aves, es decir, la digestión, es llevada a cabo por el aparato digestivo. Los alimentos pasan a través del pico hasta el buche, que es un ensanchamiento del esófago en el que se almacenan éstos, el estómago tiene dos secciones, una primera, el proventrículo (estómago glandular) en el que se encuentran las glándulas que producen las enzimas que descomponen los alimentos y una segunda, la molleja (estómago muscular), que en ocasiones tiene piedrecillas, cuya función es triturar los alimentos con ayuda de éstas, a continuación los intestinos que desembocan en la cloaca por la cual también confluyen el aparato urinario y el aparato genital.El aparato urinario está formado por los riñones que excretan ácido úrico que es la sustancia blanca que sale mezclada con las heces fecales.



